martes, 22 de diciembre de 2009

Vacaciones¡¡¡

Al fin llegaron las ansiadas vacaciones. Los niños, las niñas y los papás y mamás desaparecen por un tiempo, o al menos, no nos persiguen con sus quejas ni nos agobian con sus carencias.
Las vacaciones, habitualmente, son periodos de alegría, de descanso, de relajación... Sin embargo, en nuestro colectivo no ocurre así: no ha hecho nada más que acabar el trimestre cuando ya estamos pensando en lo que debemos hacer el siguiente. ¿Por qué suspendió Pedrito? ¿Dónde coloco a Margarita? ¿Cómo motivo a Luisito? ¿Cómo enfoco el nuevo trimestre con los padres de Inmaculada?
Pues sí: en nuestro trabajo, aunque no lo parezca, nunca llegamos a desconectar plenamente, algo que, por supuesto, nadie valora. "Pues ahora tenéis tres semanas, eh?", "Joder, cómo viven los maestros", etc, etc.
Y para colmo de males, llegamos con energías renovadas tras el parón invernal y nos chocamos de frente con la destrucción de todo lo conseguido: los papás, mamás, abuelos, tíos y primos varios han consentido y maleducado a los niños puesto que son épocas de paz y felicidad, jamás de enfrentamiento. También debemos lidiar con el problema de que volvemos a exigir trabajo a unos niños que vienen de este periodo con todos sus caprichos concedidos. Volvemos a luchar por nuestra autoridad. Volvemos a pelear por implantar hábitos...
En definitiva, las vacaciones navideñas están bien, faltaría más, pero ¿podríamos modificar algunas costumbres? Seguro que sí.
Saludos caninos.