sábado, 7 de noviembre de 2009

Falta de expectativas

Siguiendo con mis reflexiones anteriores quería denunciar la falta de expectativas de nuestros jóvenes.
Siempre habrá quien me diga: "No, no podemos generalizar"; "Es una minoría"... Pero la cruda realidad es otra bien diferente.
El otro día, sermoneando a mis alumnos acerca de lo importante que es el estudio, me llevé una grandísima decepción al comprobar que estamos ante una generación en la cual se cumple la máxima "Vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos, si es que los tienes, y si no pues vive de tus padres hasta que se mueran y te dejen una buena herencia". Porque es desconsolador comprobar como nuestra juventud no aprecia el valor de la educación que están recibiendo, no agradecen el esfuerzo de sus mayores, no miran más allá de su messenger...
Hablando de la universidad, una alumna me cortó: "Si es que yo no quiero ir a la universidad". ¡Coño! Qué claro tiene su futuro esta niña, pensé ingenuamente en un primer instante, "Quiero ser peluquera", ¡Tócate los coj...!, pensé en el inmediato segundo después.
Y yo me pregunto... ¿dónde están aquellas generaciones que querían ser ingenieros, aunque no sabían ni lo que era eso? ¿dónde están aquellos niños que soñaban con ser astronautas?, ¿y aquellos otros que querían ser arqueólogos, aventureros, historiadores, arquitectos, abogados...? Creo que no existen, aunque los menos alarmistas digan que sí. Ahora nos quedan los futbolistas (que siempre existieron), los cantantes y las peluqueras (que manda huevos la de peluqueras que habrá en el inem en esta época de crisis).
Y que nadie confunda mi alegato, que no va contra el gremio de la peluquería y la belleza, pero es que siempre habrá tiempo de quedarse en una profesión de una formación menor si es que al final no llegamos más arriba, pero es que si ni siquiera lo vamos a intentar...

Saludos caninos.

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